EL CINE COMO CULTURA DE MASAS

 EL CINE COMO CONOCIMENTO DE LA HISTORIA

La industria del cine ha desarrollado o descrito la historia desde sus inicios, a veces sin una voluntad directa de transmitir historia. Sin embargo, se ha convertido en el testimonio histórico y testigo de la época al reflejar  las mentalidades de las sociedades, aunque su enfoque no sea en ocasiones, muy riguroso. El cine es ficción y se permite inventar, deformar y contar desde distintos ángulos (al igual que la historia).

Uno de tantos ejemplos, se encuentra en (El acorazado Potemkin), que aunque contiene algunas falsedades históricas, éstas no devaluan sino que  incrementan su valor didáctico al conseguir explicar las tensiones  entre las distintas clases zaristas antes de la revolución.

            Las comedias sentimentales de Fran Kapra,(Las uvas de la ira) y la dispar (Juan Nadie), que reflejaban la necesidad de optimismo de la sociedad con el nombramiento de Roosevelt después de la crisis del 29 y del esfuerzo colectivo como solución a la crisis.

http://algundiaenalgunaparte.wordpress.com/2008/12/08/cuatro-comedias-de-capra-para-una-depresion/

              Cada película proyecta un  reflejo de las emociones e inquietudes de la época en la que se viven.

            Al iniciarse la “guerra fria” en 1947 entre Occidente y la Urss, en EEUU se implanta el conservadurismo político que afecta a toda la sociedad norteamericana, de ahí surge el movimiento “cacería de brujas” o McCarthysmo, en el cual se persigue a los intelectuales de izquierda, a los que se denuncia y condena. A partir de 1938 con la creación de la Comisión de Actividades Antiamericanas, se inicia la búsqueda en Hollywood de las “brujas comunistas”.

Los grandes centros financieros y las productoras se unen para crear “las listas negras”, quienes figuraban en ellas no encontrarían trabajo en Holywood, ni siquiera fuera de sus fronteras. El único modo de redención era el reconocimiento de haber pertenecido al partido y lo que fue más grave, se debían dar nombres de otros miembros, a lo que muchos accedieron.

            Fue un hecho de gran relevancia en la vida cultural y política norteamericana, con una especial incidencia en el cine.

            Resulta evidente que la paranoia y el complejo de culpabilidad que había generado el McCarthysmo impregnó todos los géneros literarios, proyectados en películas como (Solo ante el peligro),  Fred Zinnemann, 1952); el drama social (La ley del silencio,Elia Kazan, 1954); el de ciencia ficción y terror (La invasión de los ladrones de cuerpos), Don Siegel, 1956) y, hasta el cine “de romanos” (Espartaco,Stanley Kubrik, 1960).

            En la era de los 80, en EEUU, con los presidentes  Reagan-Bush comienza a surgir el cine ultraderechista.

            Uno de los modelos cinematográficos identificables con la reciente política norteamericana es la saga “Rambo” protagonizada por Silvester Stallone. Se convirtió en un símbolo de la transformación política de la sociedad norteamericana. Gracias a sus películas se puede analizar el modo de pensamiento que prevaleció en aquel periodo.

Se vuelve a glorificar la guerra contra la amenaza del enemigo externo.

          En 1982, y no fue meramente una coincidencia, se estrena (Acorralado), que relataba las desventuras de un excombatiente de Vietnam, era perseguido injustamente perseguido por las fuerzas del orden local, de esta forma, ensalzaba el símbolo del rebelde contra el sistema corrupto que había provocado la crisis de Vietnam y que no asumía consecuencias.

           Con Reagan ya consolidado en el poder, se estrena (Rambo), el argumento desplaza el combate de la corrupción local para abordar los ejércitos vietnamitas y soviéticos. Se trata de la primera película en Hollywood que se utiliza el ataque directo al comunismo para distraer al telespectador sobre los problemas internos del país.

             Rambo pasa a ser un símbolo de la salvaguarda de la justicia norteamericana.

             De este modo, el país transformó la época de la política exterior del considerado presidente “débil” Jimmy Carter, a la época conservadora anti-comunista del presidente Reagan.

             Hollywood se inclinó por la produccón de películas en la que, sin reparos, glorificaba a los EEUU como el protector de la justicia y el derecho mundial

            Durante los doce años siguientes a la emisión de Rambo, junto con los Films protagonizados por Arnold Schwarzenegger, el justiciero armado invadía las pantallas, mientras que se asociaba a la política exterior de Reagan y a continuación de Bush. Ambos republicanos marcaron una tendencia en cine marcada por un paralelismo entre los tipos duros que luchaban contra los malos y la política exterior agresiva de los EEUU, que no dudaba en hacer público al mundo su poder defensivo.

           En conclusión, me parece que el cine ha estado bien desarrollado, sin duda por la evolución tecnológica que ha manifestado, por el avance en los sistemas computarizados y los sorprendentes efectos visuales. No obstante, con la ayuda de la dirección artística y la fotografía y la inserción computarizada de personajes y los impresionantes detalles.

            Pero, como he plasmado en unos pocos ejemplos, lo esencial es como la mentalidad de una sociedad, una idea o una situación política  aparecen reflejados en cada tendencia de  cine y en  cada momento histórico.

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